Días de tul

Días de Lluvia, Bodas de Lluvia

By noviembre 27, 2020 diciembre 25th, 2020 No Comments

Cuando llega el día de tu boda lo que menos quieres es que llueva. La mayoría de las novias que conozco no quiere ni oír hablar de la lluvia porque piensan que todo quedará deslucido, y que sus preciosos e impolutos trajes blancos se llenarán de barro… Cuando piensas en tu boda, quieres un día luminoso y radiante, quieres que tus invitados disfruten de un día estupendo, vuestro día estupendo.

Sin embargo, a veces la lluvia hace acto de presencia, no importa cuántas docenas de huevos hayas llevado a las Clarisas, que durmieras con unas tijeras debajo del colchón, o que pusieras velas a todos los santos a los que te encomendaras, porque en el fondo, la lluvia es como una joven curiosa a la que le gusta mirar de cerca cada momento bonito que acontece cerca de ella. A veces pasa unos minutos y otras se queda para disfrutar de todo.

Si tu boda, además, tiene lugar en zonas donde es habitual que llueva, digamos Galicia, por ejemplo, te voy a dar algunos motivos para que, lejos de entristecerte, sientas que su presencia te transmite algo especial.

La lluvia tiene la capacidad de traer nostalgia y poesía, todos los ambientes con lluvia se tornan más íntimos y acogedores. La lluvia, al menos en mi cabeza, luce un impresionante vestido de cristales que le dará a tu reportaje fotográfico un color distinto y un romanticismo sin igual. ¿Quién no se ha sentido más sensible y emotivo en un día lluvioso? Bien sabido es que otra de sus virtudes es la de intensificar los recuerdos; la lluvia es como un telón donde las escenas de la vida están rodeadas de calma, sosiego, plenitud y armonía… No sé si concidirás conmigo, pero a mí me parece que una boda con esas sensaciones es pura fantasía.

Alguien famoso dijo una vez que si salía un día lluvioso te pusieras tus mejores zapatos y salieras a disfrutarlo, que había dos tipos de personas: los que huían al caer las primeras gotas y los que bailaban bajo una cortina de lluvia. Supongo que, pensando en esos novios impecablemente vestidos, con ganas de besarse y de reír, llevar un bonito paraguas o dos, y posar con él es muy sencillo, y a la vez divertido y original.

Para el convite, una opción espectacular sería celebrarlo en un salón invernadero, en uno con grandes cristaleras, o en uno de esos patios interiores tan propios de claustros y paradores. En España hay espacios espectaculares en los que se pueda percibir en tintineo de las gotas, la dulzura de ver la lluvia caer desde lejos, pero poder estar resguardado al disfrutar de la celebración.

Las bodas con lluvia son para recordar, son la emoción y la belleza, el punto justo de añoranza y sutileza, y por eso, si llueve el día de tu boda, sonríe y disfruta, porque llevarás el mejor velo que pueda ofrecerte la naturaleza: el velo del cielo.

Imágenes de la sesión Glow Bride de la fotógrafa Mala Moderna, MUAH Paloma Manga Makeup, Modelo Noelia Merino, Traje Rosa Clará, Tocados Bodas de Tul

Author Sigrid

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